Historia de Mérida


Augusto, Fundador de Mérida

Imagen:www.imperivm.org/

Mérida (Emérita Augusta ) fue fundada en nombre de Octavio Augusto por su legado Publio Carisio el 25 a.C., para asentar en ella a los soldados licenciados de las legiones V Alaudae y X Gemina.

Augusta Emerita se construyó sobre un asentamiento anterior en una elevación del terreno en la confluencia del rio Guadiana y el rio Albarregas, a una altura media de 218 metros y con unas coordenadas de 38º 55’ lat. N. y 6º 20’ long. O.

La elección del enclave no es aleatoria y debió venir condicionada por una serie de factores:

Económicos: Mérida (Emérita Augusta) está situada en el punto intermedio entre las fértiles vegas altas y bajas del Guadiana, zona con excelentes posibilidades agrícolas y ganaderas.

Estratégicos: como importante nudo de comunicaciones sur-norte, este-oeste y radiales.

Político-Administrativos: al convertirse en capital de la provincia de Lusitania, fundada por Augusto a caballo entre las tierras romanizadas de la Betica y las vías de romanización de Lusitania entre las cuales se tendió un puente.

Las menciones de autores griegos, latinos y posteriores referidas a Augusta Emerita son innumerables y están recogidas tanto en textos geográficos como históricos.

Tampoco faltan las inscripciones que hagan referencia expresa a Augusta Emerita o a personajes relacionados con ella.

A partir del siglo V d.C. las fuentes referidas tanto a Hispania como a Emerita Augusta son escasísimas. Se producen las invasiones Bárbaras que asolaron la Península Ibérica y Augusta Emerita fue conquistada en el 409 d.C. por los Alanos.
La importancia de Mérida (Emerita Augusta) es tal que ha motivado que una gran cantidad de autores dediquen sus esfuerzos a investigar su historia y monumentos.

La importancia de Augusta Emerita llega hasta época visigoda. El cristianismo le trajo nueva vida y la ciudad se convirtió en una de las comunidades cristianas con obispo como León o Astorga.

A partir de la segunda mitad del siglo IV d.C. Emerita se convirtió en una de las tres metrópolis eclesiásticas con las que contaba Hispania; de esta nueva etapa tenemos documentados algunos obispos emeritenses tales como Idacio, Patruino, Paulo, Fidel, Masona…

Paulo, de procedencia oriental como otros y médico de profesión, convirtió en el siglo VI d.C. a la metrópolis de Emerita en la más rica de las hispanas, fundándose en tiempos de Leovigildo un banco con dos mil sueldos.

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